Ajedrez natural

Cuando aprendí a jugar ajedrez, conocí sus nombres, sus movimientos y las reglas básicas del juego. Con el tiempo y a momentos esporádicos, y sin ningún consejo o lectura sobre ajedrez, empecé a pensar sobre cómo debería jugar bien, tomando en cuenta al mismo tiempo la defensa, el ataque y con alguna posible estrategia, y observando los movimientos del oponente. Obviamente no habría podido jugar nunca con reloj, cada jugada mía podía tomar muchos minutos y tampoco podría adelantarme a muchas jugadas…tal vez, unas tres.

Con el tiempo y jugando muy poco, solo cuando esporádicamente aparecía algún familiar, amigo o conocido que quería pasar tiempo en alguna reunión aburrida, desempolvaba la caja de ajedrez, tratando siempre, de hacer memoria donde iban los reyes…

En dichos juegos me iba bastante bien en un alto porcentaje, y motivado a tratar de mejorar mi juego, empecé a leer un libro viejo de ajedrez que encontré entre los libros de mi padre. En este libro había las típicas aperturas, defensas, ataques y algunos movimientos de grandes ajedrecistas. Así que en mis siguientes partidas, empecé a utilizar lo aprendido…desde ese momento no volví a ganar ninguna partida.

El error en sí, no es usar el conocimiento de otros jugadores logrado en mucho tiempo. Es tratar de copiar un procedimiento sin análisis, sin planificar, sin ir más allá, olvidando de que pueden existir otras formas de lograr un mismo objetivo.

La habilidad de unos pocos, de encontrar nuevos caminos para ir un paso más allá, es lo que ha hecho que nuestra especie haya llegado a estar cerca de convertirse en una civilización planetaria.

Deja un comentario