El «Tiempón», partícula del tiempo (rev2)**

Curiosamente las constantes universales, la energía, la gravedad tienen en sus unidades un componente de segundos al cuadrado (s^2) se me ocurre considerarlo como una “superficie temporal” o la “partícula” del tiempo que la llamo “Tiempón”.

Esta partícula -o cuerda- podría adoptar la forma de un anillo cerrado que contiene y delimita el instante presente, el cual fluye a través de este anillo, dejando atrás el pasado… y quizás este pasado sea la energía oscura…o la «estela del pasado» podrían ser partículas de luz de baja energía o, la entropía que sigue creciendo, al igual que el pasado.

Estos anillos estarían comunicados e interconectados entre sí con miles de billones de anillos a través de filamentos, similares a las dendritas neuronales.

La comunidad científica busca unificar distintas teorías basándose en aquellas que proponen dimensiones adicionales del espacio. Si bien han logrado algunos avances prometedores, estas teorías son difíciles de comprobar experimentalmente con la tecnología actual. Las teorías recientes sobre la velocidad variable de la luz podrían resolver algunos problemas, pero también requieren verificación. Aunque continuamos buscando evidencia del gravitón, debemos cuestionarnos si es posible cuantizar algo que no genera una fuerza, considerando que la gravedad es el efecto de la deformación del espacio-tiempo causada por la masa según la relatividad general, y no una fuerza en sí misma.

La relatividad general y especial explican gran parte de la realidad. Incluso la teoría de la velocidad variable de la luz no las invalida; al igual que las leyes de Newton, simplemente se aplican a un marco de referencia relativo distinto.

Otra línea de investigación podría centrarse en el tiempo: ¿por qué no podría tener, al igual que el espacio, varias dimensiones y estar definido por una partícula o cuerda, «el tiempón»? De igual forma, sus propiedades dependerían del sistema de referencia.

Pero ¿qué es, en esencia, el tiempo? Es aquello que nos permite organizar los sucesos en una secuencia y dar sentido a la experiencia del cambio.

El tiempo siempre ha sido para mí una interrogante. A diferencia del espacio, que podemos percibir de manera clara y precisa, el tiempo solo se percibe por su asimetría: la diferencia entre estados presentes y pasados que nos comunican nuestros sentidos, transcurriendo sin que podamos detenerlo. Al parecer, todos estamos anclados al mismo momento temporal. Todos deberíamos estar en el mismo «frente de onda» para ser parte del mismo universo.

La velocidad con la que percibimos los «momentos» respecto a un espacio la llamo Escala de Tiempo Consciente Particular (ETP), y está posiblemente relacionada con la capacidad cerebral de procesamiento de información de cada individuo. Siempre he creído que algunos insectos, como las moscas, tendrían una ETP mayor que la de los seres humanos; por esta razón logran escapar de nuestros intentos de atraparlas, a menos que usemos objetos que aceleren nuestros movimientos.

¿Cómo medimos esa unidad de ETP individual? Los experimentos neurológicos con electrodos en la corteza cerebral han determinado que eventos de menos de 500 milisegundos (medio segundo) no son captados a nivel consciente. Sin embargo, este dato podría no ser exacto: cada palabra que escribo es captada aproximadamente en 160 milisegundos (pueden comprobarlo contando el número de palabras en un párrafo, tomando el tiempo y dividiéndolo). Si asumimos que cada palabra es captada conscientemente, esa sería nuestra unidad ETP propia. Las personas con entrenamiento en lectura rápida probablemente tengan un ETP muy superior. Sería interesante investigar si esta capacidad de lectura veloz también se relaciona con una percepción más rápida en otras actividades.

Como referencia, los físicos establecen que el menor valor posible de tiempo es el tiempo de Planck —5,39 × 10⁻⁴⁴ segundos—, también llamado «cronón», que representa el intervalo mínimo en el que puede ocurrir cualquier evento. Este valor está muy lejos de la escala temporal necesaria para originar consciencia.

Retomando la idea de la partícula o cuerda del tiempo, el «tiempón»: ¿por qué no podría tener el tiempo, al igual que el espacio, varias dimensiones y estar definido por una partícula? Esta partícula del tiempo podría a su vez «empujar» al frente de onda de partículas espaciales. En este punto, podríamos especular sobre varias alternativas: ¿qué sucedería si el tiempón deja de «empujar» a este frente de onda de los acontecimientos? Tal vez esto ocurra en los agujeros negros, donde no existe un antes y un después. O quizás existan diferentes «escalas» en distintos sectores, ya sea por efecto de la gravedad o de la curvatura del espacio-tiempo, y estas partículas sean las que provocan que un año para nosotros sean siglos para otros, o viceversa.

¿Cuáles podrían ser las implicaciones de una partícula temporal en nuestra comprensión del universo? La introducción del «tiempón» podría revolucionar nuestra percepción del tiempo y abrir nuevas fronteras en la física teórica.

Si consideramos al «tiempón» como una partícula o cuerda fundamental, podríamos explorar su interacción con otras partículas y campos. Podría tener propiedades que expliquen fenómenos que actualmente no entendemos completamente, como la naturaleza del tiempo en los agujeros negros o la expansión acelerada del universo.

Imaginemos un universo donde el «tiempón», ya sea partícula o cuerda, interactúa con las otras dimensiones espaciales para crear lo que percibimos como el “flujo del tiempo”. Este flujo podría variar en diferentes regiones del cosmos, afectado por factores como la gravedad o la velocidad relativa. En este escenario, los viajes espaciales a largas distancias podrían involucrar no solo desplazamientos en el espacio, sino también en el tiempo, dependiendo de cómo el «tiempón» actúe en esos contextos.

Otra línea de especulación podría ser cómo el «tiempón» se relaciona con la conciencia y la percepción del tiempo. Si cada ser tiene una Escala de Tiempo Consciente Particular (ETP), es posible que el «tiempón» juegue un papel crucial en estas diferencias. Podríamos investigar si es posible ajustar la ETP a través de la manipulación del «tiempón», lo que abriría puertas a nuevas formas de interacción con el mundo y entre los individuos.

La «presión temporal», mencionada previamente en la revisión (0), podría ser otra manifestación de cómo el «tiempón» afecta la realidad. En regiones de alta presión temporal (gravedad) el tiempo podría «fluir» más rápido, mientras que en regiones de baja presión, el flujo del tiempo podría ralentizarse. Esta variabilidad podría explicar por qué ciertos eventos cósmicos parecen desafiar nuestras actuales leyes físicas.

En resumen, la hipótesis del «tiempón» no solo nos invita a reconsiderar la naturaleza del tiempo, sino que también nos ofrece un rico campo de especulación y posible experimentación. Abre la puerta a preguntas fundamentales sobre la estructura del universo y la naturaleza de nuestra propia existencia dentro de él. El estudio del «tiempón» podría ser el próximo gran salto en nuestra comprensión del cosmos.

Finalmente, al considerar esta partícula o cuerda como un anillo cerrado que contiene y envuelve el instante presente, este fluye a través de este anillo, “quemando” este presente y dejando atrás una estela de «pasado» que podrían ser partículas de luz de baja energía o la entropía -como rastro energetico- o la energía oscura, que siguen creciendo, al igual que el «pasado».

Cuando aumenta la “presion temporal” este anillo se va reduciendo, a tal punto que cerca de los agujeros negros se cierra totalmente y deja de fluir el presente, y no se genera pasado.

Estos anillos estarían comunicados e interconectados entre sí con miles de billones de anillos a través de filamentos, similares a las dendritas neuronales.

Especular es la osadía de imaginar lo que aún no podemos comprobar.

.** revisión a publicación de enero 2025

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